El martes en la noche fui a comer con la Peque, a la Piccola Italia, parecía una velada romántica, además de como 200 personas, la luz a todo chancho, la salsa de tomate, todo era bien poco sepsi.
Pero parímos super tomando pisco sour y carpaccio de salmón.
En realidad más allá de mirar por algunos momentos sus pecas y su cadenita de oro, la miré y me perdí en sus ojos me dejé llevar entonces por su respiración y su conversación.
Mi corazón latía cada vez más fuerte con cada uno de sus respiros, mi cabeza volaba por los recuerdos y mi contradicciones, mis fracasos y mis éxitos.
Salí feliz con postura de galán de porno y entonces me atoré terminé en la farmacia comprando remedios para la tos.
Y la peque me dijo: te llegó el viejazo, ahora cuando me vayas a buscar me va decir el conserje la viene a buscar un señor que puede ser su papá o su abuelo. Me cagó.
No fue mucho más que eso.
Hoy salí de nuevo con ella en la mañana, es todo como de nuevo...